
Frase bíblica:
“Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sam 3,10)
Vida de la vida de Don Bosco:
Don Bosco pasaba horas escuchando a los jóvenes: sus historias, miedos y sueños. La escucha fue su primera pedagogía.
Don Bosco tenía una habilidad extraordinaria:
sabía escuchar. No solo escuchaba palabras, escuchaba historias, heridas, miedos, sueños.
Muchos jóvenes acudían a él porque se sentían comprendidos. Don Bosco se sentaba con ellos, caminaba con ellos, jugaba con ellos. En ese clima de confianza, los jóvenes se abrían sin miedo.
Él mismo decía que antes de corregir, había que ganarse el corazón. Por eso, su método educativo no empezaba con normas, sino con relación.
Reflexión:
El Aguinaldo nos recuerda que antes de actuar, hay que escuchar. Don Bosco escuchaba porque escuchaba primero a Dios.
Compromiso:
Dedicaré tiempo a escuchar sin juzgar ni interrumpir.

Frase bíblica:
“Al ver a la gente, Jesús sintió compasión” (Mt 9,36)
Vida de la vida de Don Bosco:
Juan Bosco, siendo joven sacerdote, se encuentra con Bartolomé Garelli, un muchacho pobre, ignorado y maltratado. Don Bosco no lo ignora: lo mira, lo escucha y lo acoge. Así nace el Oratorio.
El 8 de diciembre de 1841, Don Bosco llega a la sacristía de la iglesia de San Francisco de Asís, en Turín. Allí ve a un muchacho pobre, mal vestido y sin educación religiosa, Bartolomé, que estaba siendo expulsado por el sacristán por no saber ayudar en misa.
Don Bosco interviene, no para reprender al muchacho, sino para defenderlo. Se le acerca con respeto, le pregunta su nombre, su historia, si sabe rezar. Bartolomé no sabía nada, pero Don Bosco no se escandaliza. Ve en él un hijo, no un problema.
Ese día no resolvió todas sus necesidades, pero decidió no ser indiferente. Ese encuentro fue el inicio del Oratorio.
Reflexión:
Don Bosco no pasó de largo. Supo mirar la realidad juvenil sin prejuicios, reconociendo el dolor y la necesidad. El Aguinaldo 2026 nos invita a lo mismo: ver dónde falta el vino hoy.
Compromiso:
Estos días miraré con más atención a quienes suelen quedar marginados y sin atención.

MOTIVACIÓN:
Repensar la profundidad de los "Recuerdos" como el testamento espiritual de la misión.
FRASE BÍBLICA:
“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, encárgalo a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” (2 Ti 2, 2)
REFLEXIÓN:
Los "Recuerdos" que Don Bosco escribió en tren y entregó a los primeros diez son su verdadero testamento misionero. No son meras sugerencias, sino el resumen de la espiritualidad evangelizadora. Contienen la esencia de la vida interior (confianza en Dios), la caridad pastoral (opción por los pobres) y la vida comunitaria (fraternidad).
Repensar la misión significa volver a leer y meditar este Pentálogo, haciéndolo carne de nuestra vida. Si la misión salesiana quiere ser relanzada, debe beber de nuevo en estas fuentes originales. La mejor manera de honrar a los pioneros es no olvidar las palabras que les dio el Fundador para el camino.
COMPROMISO:
Medita hoy uno de los "Recuerdos" de Don Bosco (ej. "Tengan gran caridad entre ustedes") y haz un compromiso concreto para vivirlo.

MOTIVACIÓN:
Repensar cómo las "necesidades" que impulsaron la misión siguen siendo relevantes hoy, adaptando el método a las nuevas culturas.
FRASE BÍBLICA:
“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lc 19, 10)
REFLEXIÓN:
La necesidad de "predicadores, profesores, músicos" que pedía Don Bosco en 1875 es la misma necesidad que se vive hoy, pero adaptada a los nuevos lenguajes y plataformas. Se necesitan misioneros formados, alegres, capaces de tocar las fibras del corazón juvenil. La esencia de la necesidad es la misma: almas que se pierden por falta de quien les anuncie la Buena Noticia.
Repensar la misión implica una constante actualización y formación. El celo debe ir acompañado del conocimiento y de la competencia profesional. Debemos ser "santos y sabios", ofreciendo lo mejor de nosotros a los jóvenes. La misión exige excelencia y creatividad para ser relevantes en el mundo de hoy.
COMPROMISO:
Busca un nuevo "lenguaje" (una canción, un video, un formato digital) para llevar el mensaje de la fe.

MOTIVACIÓN:
Repensar la obediencia y la comunión eclesial como pilares de la eficacia misionera.
FRASE BÍBLICA:
“Que el Señor os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús.” (Rm 15, 5)
REFLEXIÓN:
La carta de Don Bosco a Lasagna, con la preocupación por el obispo, subraya la profunda eclesialidad de la misión salesiana. La misión no se realiza en solitario, sino en obediencia y comunión con la Iglesia local, representada por el Obispo. Don Bosco, con su obediencia incondicional al Papa, modeló este respeto y colaboración.
Repensar la misión es reafirmar que nuestra fuerza no está en la independencia, sino en la comunión. El misionero es un colaborador de la Iglesia, no un agente libre. La obediencia y el respeto por las autoridades eclesiales son un testimonio de que buscamos la gloria de Dios y no la propia.
COMPROMISO:
Realiza un acto de obediencia o servicio humilde a tu director, párroco o superior de comunidad, buscando la unidad de la misión.