
Frase bíblica:
“Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sam 3,10)
Vida de la vida de Don Bosco:
Don Bosco pasaba horas escuchando a los jóvenes: sus historias, miedos y sueños. La escucha fue su primera pedagogía.
Don Bosco tenía una habilidad extraordinaria:
sabía escuchar. No solo escuchaba palabras, escuchaba historias, heridas, miedos, sueños.
Muchos jóvenes acudían a él porque se sentían comprendidos. Don Bosco se sentaba con ellos, caminaba con ellos, jugaba con ellos. En ese clima de confianza, los jóvenes se abrían sin miedo.
Él mismo decía que antes de corregir, había que ganarse el corazón. Por eso, su método educativo no empezaba con normas, sino con relación.
- Don Bosco escuchaba porque amaba.
- La escucha fue su primera pedagogía..
Reflexión:
El Aguinaldo nos recuerda que antes de actuar, hay que escuchar. Don Bosco escuchaba porque escuchaba primero a Dios.
- ¿Escuchamos de verdad a los jóvenes, a los hijos, a nosotros mismos o solo corregimos?
- ¿Qué nos dice Dios hoy a través de la escuela, de la familia, de los amigos y otras realidades?
Compromiso:
Dedicaré tiempo a escuchar sin juzgar ni interrumpir.