
MOTIVACIÓN:
La Iglesia es un lugar privilegiado de encuentro con Dios. Allí Jesús nos espera especialmente en la Eucaristía para fortalecernos con su amor y su gracia. Cuando entramos al templo, no ingresamos a un lugar cualquiera, sino a la casa del Padre, donde somos acogidos como hijos. El respeto, el silencio y la oración son signos de nuestro amor a Dios y de nuestra fe en su presencia viva entre nosotros.
FRASE:
“La reverencia a la casa de Dios refleja el amor que guardamos en el corazón.”
PALABRA DE DIOS:
“Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” (Isaías 56, 7)
CANTO REFLEXIVO:
Un canto que invita a ponerse en la presencia de Dios con humildad, confianza y disposición para escuchar su voz y responder a su llamado.
COMPROMISO:
Hoy entraré a la iglesia con recogimiento y respeto, reconociendo la presencia de Jesús en la Eucaristía y dedicando un momento de oración agradecida por su amor.
